Leyendas, rosas y libros

Tradición con algo de leyenda, rosas con toques de pasión y libros con dotes de sabiduría. Año tras año, cada 23 de abril alumbra las calles de las ciudades catalanas con una de las más populares tradiciones que alberga este territorio. La mítica leyenda de “Sant Jordi” se apodera de los corazones y saca a relucir parte del romanticismo que llevamos dentro. Junto con el Día Internacional del Libro, hacen de esta diada una mezcla extraordinaria entre memoria, tradición con pizcas de dulzura y un toque de romanticismo, que siempre viene bien.

Desde siempre esta tradición ha tenido un sentimiento especial. Logras pertenecer a un momento único, con las personas más importantes en tu vida, tu familia. Ellos y esta especial diada, hacen de este día más único que, unido a una sensación de historia y leyenda, lo hacen más memorable. Y es que ya puede llover, nevar e incluso granizar que encontramos la manera de que salga el sol, aunque sea dentro de casa, con los nuestros. Y esto es lo bonito de estos momentos, a pesar de lo rápido que parecen que pasan, tienen un recuerdo eterno.
Y mirando hacia atrás nos fijamos y, realmente, poco importa si te toca trabajar, si antes de salir ya sabes que llegarás cansado porque siempre lo que te esperará en casa, contrarrestará cualquier problema. Y es en casa, donde tú lo llamas hogar, que uno/a siempre encuentra lo mejor.

Pienso, reflexiono y veo que hay una estrecha relación entre Sant Jordi e imaginar, en dejar tu creatividad volar. Miles de historietas se pueden contar a partir de la leyenda escuchar. Como el valiente caballero que después de al dragón derrotar, rosas de su sangre empezaron a brotar. La tradición, de esta leyenda nació y con ella el amor también floreció. Y hoy, rosas y libros por las calles pasean mientras en mil rincones enamorados se besan.

Los años han seguido pasando, y hemos crecido celebrando cada diada de Sant Jordi y haciendo de estas, infinitud de anécdotas que contar, muchas sonrisas imposibles de olvidar y libros con dedicatorias especiales que son imposibles no recordar.

 

 

Y si algo me ha enseñado mi familia y he aprendido de Sant Jordi, de esta diada es que:

Si es sencillo poder aprender
A levantarse sin miedo a caer.
Nunca nos demos por vencidos
Teniendo en cuenta como ha sido el camino.
 
Junto a leyenda y tradición
O rosas, libros y toques de pasión
Recordamos momentos con emoción.
Donde nadie pueda imaginar
Infinitas maneras de el 23 de abril celebrar.

 

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